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Juan estaba cómodo en su trabajo de atención a personas en un servicio de salud especializado en el bienestar de las personas. Llevaba más de 10 años en su puesto y las relaciones que mantenía con su jefe y compañeros habían sido a lo largo de este tiempo fantásticas. Despertaba confianza en los clientes, hacía que sintieran la necesidad de consultarle cualquier duda relacionada con la salud y desempeñaba su rol sanitario a la perfección. Hasta aquí todo bien. Llegado el día de hacer un balance en su vida sobre quién era y qué quería, descubrió una brecha entre lo que estaba haciendo con su carrera profesional y la persona en la que realmente quería convertirse

¿Cuánto tiempo dedicamos a invertir en nosotros mismos, en nuestro desarrollo, en responsabilizarnos de los cambios que son necesarios en nuestras vidas?

El desarrollo personal no es algo que se alcance en un momento determinado del ciclo de vida de las personas, sino que se trata de un proceso continuo que debe partir de la comprensión de las propias formas de reflexionar, de la gestión de las emociones y de las creencias, de cómo actuamos y del conocimiento personal que cada persona aplica de una forma natural con su vida.

En este sentido, es clave dedicar un tiempo para profundizar en aquellos aspectos de la vida que más nos preocupan en un momento dado para poder afrontarlos de una forma meditada, concretando planes de acción. De este modo, la planificación permite enfocar el futuro y anticiparlo, teniendo en cuenta todas las variables que pueden incidir en una situación dada, y adaptar nuestro propio estilo, de una forma consciente, a cada situación.

En mi opinión, definir prioridades e identificar aquello que puede tener un mayor impacto en el resultado final, debería ser una de las claves de la forma de gestionar nuestra vida. No obstante, tenemos la tendencia a dar prioridades a aquello que dominamos o a lo que nos proporciona mayor satisfacción, y en muchas ocasiones la gestión de las prioridades está marcada por esa zona de confort que de forma natural define nuestro estilo de vida.

El desarrollo personal debe estar encaminado a ampliar esa zona de confort, de forma que integre en su estilo personal los aspectos de vida que provienen más de la reflexión que de la intuición

Me llamo Jesús Mollá, soy psicólogo, terapeuta de familia sistémico, y tengo el inmenso placer de invitarte a conocer el aporte que el coaching puede hacer a tu vida.